Decir que sí puede ser una forma de acompañar a otras personas. Pero cuando llega una nueva solicitud y no se revisa ninguna de las anteriores, las prioridades se acumulan en silencio.

El problema no siempre es la falta de voluntad para organizarse. A veces el equipo necesita que alguien con capacidad de decisión aclare qué es prioritario, qué puede esperar y qué dejará de hacerse.

Aceptar nuevas tareas sin revisar las anteriores también es una forma de distribuir la carga, aunque nadie la nombre.

Decir que sí no debería significar hacerlo todo

Cuando todo parece importante, hace falta decidir qué puede esperar y qué corresponde redistribuir.

Una prioridad real requiere una decisión compartida. No todo depende de una sola persona: algunas demandas se pueden renegociar, otras necesitan plazos distintos y otras requieren apoyo o recursos que el equipo no controla.

Una acción posible esta semana

  • Elige una solicitud reciente a la que dijiste que sí y observa qué tarea desplazó.
  • Distingue qué puedes reorganizar desde tu rol y qué debe conversarse con quienes definen las prioridades.
  • Propón un ajuste concreto de plazos, alcance o responsabilidades y acuerda cuándo revisarlo.

¿Qué compromiso asumiste sin revisar qué otra tarea quedaría desplazada?

Para profundizar

Explora el Modelo TSP de Salud Organizacional y el episodio "Cumplir sin romper al equipo".

Reflexión adaptada para el blog a partir de Experiencia TSP, enviada el 03 de julio de 2026. No se incluyen datos de suscriptores.